Casi todos adoptan cómodamente los prejuicios sociales, literarios o políticos para dispensarse de tener una opinión, de la misma manera en que ponen sus conciencias al abrigo del código o del tribunal de comercio.
Casi todos adoptan cómodamente los prejuicios sociales, literarios o políticos para dispensarse de tener una opinión, de la misma manera en que ponen sus conciencias al abrigo del código o del tribunal de comercio.